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¿Cuántas abejas mueren al año?

Las abejas son insectos demasiado importantes y primordiales para la existencia de la vida en el mundo. El 75% de los alimentos vegetales que consumimos dependen de la polinización que realizan según datos proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, sin embargo desde ya hace varios años, su existencia está siendo amenazada por el cambio climático y el abuso del uso de agroquímicos en los campos de cultivo.

Las abejas no son solo proveedoras de miel, su trabajo es aún más importante, desde su existencia vienen beneficiando a las personas, las plantas y al planeta gracias a la polinización, que es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas y para la producción agrícola del mundo.

Gracias  a la polinización la conservación de la biodiversidad se ve asegurada y con ella una buena salud ambiental y el desarrollo de una agricultura sostenible que contribuye en la reproducción de las plantas, la obtención de frutas, vegetales y semillas de mejor calidad y desarrollo.

Desde hace algunos años las poblaciones de abejas se han visto considerablemente disminuidas, en Brasil mueren alrededor de 500 millones de abejas cada tres meses, Argentina pierde un 34% de colmenas al año y aquí en Perú, recientemente apicultores lambayecanos reportaron la pérdida del 30% de sus colmenas en tan solo un traslado hacia La Libertad para poder realizar un servicio de polinización en campos de palto.

La causa principal de estas muertes está atribuida al uso de agroquímicos en los campos ya que estos envenenan a las abejas mientras tratan de cumplir con su trabajo, así como el constante cambio climático por el que viene pasando el planeta.

Harvard hace unos años lanzó un estudio que determinaba que los pesticidas son factores claves en la muerte masiva de las abejas melíferas pues contienen en su composición elementos nocivos y prohibidos en muchos países por su nivel de toxicidad y es que mientras más productos químicos se usan en los campos, es menor la garantía de seguridad, no solo para las abejas, también para los humanos pues al igual que ellas también nos están envenenando.

Las abejas, además, están adaptadas a cierto clima, es allí donde entra el cambio climático a afectarlas, al cambiar los climas por unos más fríos o húmedos contribuyen a la inmovilización de las abejas impidiéndoles buscar su propio alimento y esto se debe a que las abejas son insectos exotérmicos o de sangre fría, es decir, no pueden producir su propio calor.

Para ayudar a la supervivencia de las abejas, los agricultores deben empezar a elegir vías más sanas, más ecológicas, más sostenibles. Tener planes de producción apoyados en técnicas de control biológico, no solo contribuye a mejorar la tierra, o la fitosanitariedad de los productos, también ayuda a no dañar a las abejas, las cuales, no debemos olvidar, son las principales polinizadoras de muchos cultivos en el mundo.

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