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El ciclo biológico y el control de la Araña roja. (Tetranychus urticae)

Publicado: Miércoles Septiembre 11, 2019

Esta araña roja es un ácaro tetraníquido, cosmopolita y muy polífago, dado que afecta prácticamente a todos los cultivos protegidos, cultivos al aire libre, y gran número de especies espontáneas.

Cultivos afectados

Berenjena, calabacín, judía, melón, pepino, pimiento, sandía y tomate.

Huevo

Es esférico, liso y brillante. Su color es blanquecino, oscureciéndose y tomando un tono amarillento a medida que avanza su desarrollo. Mide entre 0.12-0.14 mm de diámetro.

Larva

Es de forma esférica. En sus primeros momentos de vida son incoloras y transparentes, cambiando su color a verde claro, amarillo-marrón, o verde oscuro, según su alimentación. Posee dos manchas oscuras características en el dorso del tórax y tres pares de patas. Puede además apreciarse el color rojo de sus ojos. Mide unos 0.15 mm de longitud.

Ninfa

Posee dos estadios ninfales, PROTONINFA y DEUTONINFA. En ambos son del mismo color que las larvas, aunque las manchas en los laterales del dorso aparecen más grandes y nítidas. Poseen cuatro pares de patas.

La diferencia entre ambos estadios radica en el tamaño, mayor en la deutoninfa. En este estado se pueden ya diferenciar según las formas que ninfas que darán origen a hembras, y cuáles son las precursoras de los machos, siendo las hembras de mayor tamaño, más voluminosas y redondeadas.

Adulto

En este estado existe un claro dimorfismo sexual. La hembra adulta posee una forma ovalada y un tamaño aproximadamente de 0.50 mm de largo y 0.30 mm de ancho. El macho presenta un tamaño bastante inferior y un cuerpo más estrecho, con el abdomen puntiagudo y las patas proporcionalmente más largas. La coloración de la hembra es diversa, pudiendo ser amarillenta, verde, rojo-anaranjado, pero siempre con dos manchas laterales oscuras sobre el dorso del tórax. En el macho la coloración es más pálida.

Ciclo biológico

El ciclo biológico es holometábolo, y consta de 4 estados de desarrollo: huevo, larva, dos estadios ninfales (protoninfa y deutoninfa) y adulto.

Normalmente pasa el invierno en estado adulto en árboles, malas hierbas, y hortícolas. En primavera reinician su ataque situándose en el envés de las hojas, donde comienzan a aparearse y realizar las primeras puestas.

Cada hembra adulta puede poner 100-120 huevos, con una frecuencia de 3-5 huevos/día. Su vida puede durar entre 20-28 días, mientras que la vida de un macho se acorta hasta los 14 días.

De los huevos nacen larvas, con tres pares de patas que evolucionan a los estadios de protoninfa y deutoninfa, en los que pasan a poseer cuatro pares de patas. A continuación evoluciona mediante una muda al estado adulto.

El desarrollo de todo este ciclo es muy rápido, completándose en una semana con temperaturas de 30ºC y ambiente seco. A medida que la temperatura desciende, se alarga progresivamente situándose en unos 14 días cuando ésta es de 23 ºC.

La proporción normal de hembras y machos en una población estándar se sitúa en 3:1.

Reproducción

La reproducción es normalmente sexual, pero puede darse también la reproducción partenogenética.

 

Climatología

Este ácaro puede aparecer durante todo el año, aunque con mayor frecuencia desde la primavera hasta el otoño, ya que su aparición y desarrollo se ve favorecido por humedades relativas bajas.

A menos de 12ºC finaliza su desarrollo y entra en diapausa. A más de 40ºC se bloquea igualmente su desarrollo, produciéndose en este caso una gran mortalidad de los diversos estados.

Las humedades relativas muy altas y muy bajas pueden ocasionar gran mortalidad de larvas y retrasar su desarrollo.

Para sobrevivir en climas muy secos, estos ácaros tetraníquidos forman colonias en las que tejen hilos de seda que pueden llegar a cubrir toda la planta, favoreciendo así la aparición de un microclima resultante de la retención de humedad producida por la transpiración de la planta. Este microclima le permite sobrevivir y desarrollarse en condiciones extremas para otros ácaros, con humedades relativas bajas.

Distribución

Los ataques suelen aparecer por focos, frecuentemente cerca de malas hierbas, especialmente de correhuelas y malvas que actúan de reservorios de la plaga.

En la planta se sitúa sobre todo en hojas jóvenes de los últimos brotes, pero en caso de fuertes ataques aparece sobre todo tipo de hojas, incluso en todas las partes de la planta.

Cuando la fuente nutritiva sobre la que se encuentra comienza a agotarse, se dispersa haciendo a través de los tejidos de seda que producen, en busca de otros huéspedes adecuados, o bien se refugian en lugares abrigados donde pueden entrar en diapausa. El viento y el transporte del material vegetal son también medios de dispersión para esta plaga.

Daños directos

Los daños directos que ocasionan son debidos al tipo de alimentación que realizan sobre las partes verdes de las plantas, producidas por los estiletes, y la reabsorción del contenido celular en la alimentación. Este daño va acompañado de una decoloración más o menos intensa de los tejidos.

Como primeros daños se observan punteos o manchas amarillentas en el haz de las hojas. Con mayores poblaciones se produce desecación e incluso defoliación. Los ataques son más graves en los primeros estadios fenológicos de la planta.

Daños indirectos

No ocasiona daños indirectos.

Órganos afectados

Estado

Órganos afectados

Síntomas

Planta adulta Hoja Amarilleamiento y desecación
Planta adulta Planta general Enanismo, tela de araña y muerte

Medidas preventivas y culturales

En invernaderos, colocar mallas en las aberturas laterales, cenitales y puertas, y vigilar y controlar el estado de las mismas, sobre todo de las que coinciden con la dirección de los vientos dominantes.

Vigilar que no haya roturas en los plásticos.

Eliminar las malas hierbas y restos de cultivos, ya que pueden actuar como reservorio de la plaga.

Utilizar material vegetal sano procedente de viveros o semilleros autorizados. El Pasaporte Fitosanitario debe conservarse durante un año.

No asociar cultivos en la misma parcela.

No abandonar los cultivos al final del ciclo.

En parcelas con antecedentes de araña roja, se recomienda tratar las estructuras presentes y el suelo antes de realizar una nueva plantación.

Proteger los primeros estados vegetativos de las plantas.

En invernaderos, colocar en las entradas doble puerta, o puerta y malla de igual densidad a la exterior (mínimo 10×20 hilos/cm2).

En ataques fuertes, eliminar y destruir las hojas de las zonas bajas de la planta.

Distanciar en el tiempo la realización de la nueva plantación.

Tener cuidado para no transportar la plaga con las operaciones habituales que se hacen en el cultivo, o con la ropa, calzado y herramientas de trabajo.

Marco de plantación lo más amplio posible (siempre que no incida éste sobre la producción y rentabilidad del cultivo).

Abonar de forma equilibrada para evitar exceso de vigor. Evitar exceso de abono nitrogenado.

Realizar rotaciones de cultivos.

Si se desea aplicar estiércol, asegurarse de que está bien fermentado y exento de plagas.

Favorecer la proliferación de poblaciones de insectos auxiliares, racionalizando el uso de productos fitosanitarios.

Utilización de plantas de cebo.

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